TV Review: The Simpsons & Family Guy crossover

Este pasado domingo se estrenó en FX el tan esperado capítulo que combinó a 2 de las familias más grandes de la televisión, los Simpsons y los Griffin.

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25 años de The Sandman (Y feliz cumple Neil!)

Yo tenía unos jóvenes 14 años, cuando me encontré por primera vez con un número de The Sandman.

En ese entonces, yo era una nena menudita, pelirroja, con toneladas de lapiz labial, medias rayadas y medias de red todas rotas, con remeras con mensajes irónicos, con poleras escocesas y borcegos enormes. Todavía me veo así. Me podés cruzar y que yo esté vestida tal cual acabo de describir; algunas cosas nunca cambian.
También, en ese entonces, solía ser un torbellino de emociones, pasaba de un extremo al otro como quién cambia de tema, y vivía todo de una forma tan pero tan intensa, que era difícil no sentirlas conmigo si estabas cerca. Todavía sigo siendo así. Algunas cosas nunca cambian.
Me acuerdo que fué un viernes. Yo estaba yendo a la casa de un amigo mío, a jugar Warhammer o D&D o algún otro juego de rol, y en el grupo estaba el amigo de alguien. Al final, no jugamos, había una pseudo fiesta/reunión con gente. Entre mi grupo había un pibe que se llamaba Mariano. No hablaba mucho. Los jugadores de rol, tienen la tendencia a no hablar mucho cuando hay chicas cerca, al menos hasta que se les pasa la tensión inicial. Pero éste dijo algo que me llamo la atención, me vió y me dijo Delirio. Yo no entendía de qué carajo me estaba hablando y asumí que me estaba insultando. Le fuí a pelear porque soy cocorita, y en el medio de los gritos me distraje con una mariposa nocturna enorme y blanca. Era HERMOSA (y la entomología es kinda my thing). Después de jugar un rato, el pibe éste me miraba y se reía, y le dije que si no me explicaba, le metía un d4 en el ojo. Me pidió disculpas, y me dijo que le resultaba increíble, porque le recordaba a un personaje de su cómic preferido, ésto acaparó mi atención inmediatamente, yo ya amaba los cómics y me dijo que era de Neil Gaiman, quién OH CASUALIDAD, era mi escritor preferido. Me contó sobre Sueño, Muerte, Deseo, Desespero, Destrucción, Destino y Delirio, con énfasis en la última, porque le recordaba a eso. En la semana nos juntamos, y me prestó sus números de Sandman. Nunca volví a ser la misma persona.

Ahora, pasando la anécdota, empecemos la nota.

El mundo del cómic lleva añares persiguiendo su consideración como forma de expresión artística. Ha tenido que luchar contra prejuicios, ignorancia y reduccionismos, y aún al día de hoy, a pesar de su reciente popularidad, sigue luchando. Durante los años 80 y 90 una nueva corriente de autores liderados por grandes maestros como Alan Moore y Frank Miller pusieron en marcha un proceso similar al que protagonizó el cine a principios del siglo 20: la dignificación y maduración de un medio. Pero, en contra de todo pronóstico, una de las obras fundamentales de esta transformación surgió de la cabecita de un desconocido, en un formato de edición totalmente corriente, y contando historias muy alejadas de la tradición cultural de los habituales del medio.
Y por sí mismo, sin ningún tipo de publicidad o reclamo, The Sandman se convirtió en uno de los cómics más renombrados de su momento. Se levantó entre las sombras como una nueva forma de crear arte secuencial, y demostró que los lectores estaban preparados para asumir guiones con una enorme carga lírica y literaria. Gaiman no fue el primer autor en escribir cómics para lectores maduros, pero Sandman fue capaz de crear toda una mitología en la que se desarrollaba una historia compleja y elegante, que cautivó la mente de lectores que siempre habían visto los cómics como algo para niños.
Gaiman soñó con una nueva forma de escribir. Y como dijo su personaje Morfeo, un sueño nunca es sólo un sueño.
En el 25 aniversario desde la primera publicación de una de las más grandes obras del mundo del cómic, un no-tan-breve repaso, homenaje, y tributo, a una obra que marcó un antes y un después en la historia del noveno arte, y por sobre todo, de mi vida.

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