Derribando los clichés de las películas de terror. Parte 2

Arrancamos el año con todo el desgano continuo del año anterior, como si sólamente hubiéramos cambiado de número en el calendario pero todo el resto siguiera su curso normalmente como siempre. Raro, no? (?)
Por suerte para todos ustedes, lectores ansiosos, el calor no me aplastó lo suficiente como para no continuar con mis venenosas opiniones sobre…todo.
Y aprovechando que mi mamá está mirando una película malísima de terror, sigamos enumerando elementos clásicos del género que nos hacen gritarle a la pantalla:

– Una niñera adolescente que se queda sola toda la noche. En la fábrica Hollywoodense nos venden que es muy común para los yankees contratar niñeras menores de edad para cuidar de sus hijos. Otra cosa que claramente nos venden es que deben ser todos muy ineptos en toda su familia como para que la mejor opción sea una boluda que se la pasa hablando por teléfono y no tiene idea de lo que un bebé puede necesitar. Y si se trata de los ’80s/’90s, tenemos el plus de que es una piba que encima invita a su novio a apretar, porque estar a cargo de un niño es lo mejor para encender el motor de una joven pareja.
A eso, súmenle que la piba repite incesantemente todos los pasos anteriores de abrir la puerta y salir a ver estando en una casa donde seguramente la regla más importante que le dejaron fue “no le abras a nadie“. Yo que los padres, si no la mató el asesino la cago a golpes por haber puesto en peligro a mi casa y a mi hijo.

– Un grupo de amigos que se va de viaje. Bueno, este puede que sea un buen motivo para que un asesino serial decida hacerlos boleta, pero hay modos y modos. Toda la primer hora de mostrarlos haciendo las mismas boludeces es como mucho tiempo gastado. Ya sabemos que los roles pueden incluir al escéptico, la facilita, la inocente, el que le gusta a la inocente, el gracioso, el deportista fanfarrón y el nerd miedoso. Si es de una época relativamente nueva, hay escenas totalmente gratuitas de sexo o es únicamente eso. Ya estaríamos…

– Aniversario de X suceso. Se cumplieron 10 años de aquella vez que una chica murió asesinada. El asesino jamás colgó, jamás se mudó, jamás tuvo un trabajo que mantener, jamás tuvo una fiebre repentina o simplemente se murió picado por un enjambre de avispas. Estuvo quietito esperando todos los días a que se cumplan 1,2,10,20 años de aquella vez para volver a matar. Y ni siquiera son casos donde expliquen que tengan un trauma asociado con el tiempo, sino que simplemente mataron a alguien y no tuvieron ganas hasta que alguien por curiosidad o casualidad cayera un montón de tiempo después. Porque eso le pasa a cualquiera con un instinto asesino. Se lo aguanta por 10 años.

– Golpearon al asesino, y salen corriendo. Este debe ser el cliché más irritante de todos y de los más repetidos también. O sea, ¿me estás jodiendo? Hay alguien que te viene corriendo hace horas para matarte, ya hubo otros asesinados, y cuando tenés la chance de pegarle y/o desmayarlo ¿salís corriendo? ¡No! Le das duro hasta que le salgan cosas de adentro y no respire más. Te asegurás que ese tipo no se vuelva a levantar nunca más.
Lo peor de todo es que, no sólo hacen esto; también sueltan el arma y le dejan todo al alcance. Porque si alguien que te quiere matar queda inconsciente por un contraataque tuyo y se despierta con el palo/cuchillo/arma que soltaste al lado, seguramente cambie de opinión y se vaya solo. Claro. Premio Darwin para esta gente, muchachos.

– El homicidio es una práctica racista. Hoy día esto no se da tanto como antes y se hicieron muchas parodias al respecto, pero esto claramente ocurrió en una enorme cantidad de películas y a grandes rasgos sigue ocurriendo de modos más sutiles: El negro se muere primero.
No importa si es un asesino, un monstruo, un alien, o un fantasma; si en el grupo de sobrevivientes hay una persona de color, ya podemos apostar a quién hacen puré primero. Incluso al día de hoy que hay mucha variedad de historias y personajes es difícil encontrar un protagonista de color o de alguna minoría en esta clase de géneros. Son el puntapié inicial para entrarle a la acción, o a lo sumo logran ser el comic-relief que de pedo se salva pero no aporta en nada a la historia.
Me gustaría una peli donde haya un negro canchero, una asiática ruda, un indio miedoso y una irlandesa promiscua. Morirían todos juntos en una sola escena y duraría 10 minutos. Sería genial.

Hasta aquí llegó el post de hoy.
Continuaremos luego de que pase unas noches en una casa solitaria que una vieja tía que no conozco me dejó en su testamento.

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