Comic Review: Oyasumi Punpun

Cuando me recomendaron éste manga, me pasé cada segundo del transcurso de esa semana zambulléndome en el mareo emocional de Buenas Noches, Punpun. Y quiero empezar diciendo, éste no es un manga para cualquiera.images

Podría decirles que es la historia de un chico cuyo ser y familia, se ven como patos mal dibujados. Te puedo decir que es de un chico que puede llamar y hablar con Dios. También te puedo decir que es una historia de adolescentes, de cultistas, de la relación de Punpun con Aiko. Pero me estaría quedando corta.

goodnight_punpun_v01_ch01_entropy_ms.goodnight_punpun_v01_006Oyasumi Punpun (su nombre en japonés), así como muchas de las obras de Inio Asano, es realismo mágico de lo más fino, mezclado con una sensación casi letárgica respecto a la vida, que sólo una gran perceptiva y un entendimiento de la depresión absorbe. Por cada cálida, dulce, amorosa o emotiva escena que Asano nos deja, Punpun se mueve entre lo peor de la raza humana. Se rinde ante sus propios deseos de sexo, conexión y amor. Mientras todo ésto ocurre, un subplot bizarro que involucra un culto siniestro se entrelaza en la vida de Punpun, tal y como lo predijo un linyera ebrio.

Es fácil leer éste manga como una historia de depresión y alienación. Y no estás equivocado si la leés así, pero creo que te falta algo más. La cuestión con la depresión es que en el momento más oscuro, toda la belleza del mundo es más tangible, más pronunciada, más real. Se apodera de todos tus sentidos y los inunda de vida. Cuando estás feliz, todo se vé… Cotidiano. Una vez escribí, que la depresión es la mujer más irresistible que pudiste haber visto jamás; esa profundidad del sentimiento y como la belleza nos carva cuando nos sentimos así, que sólo se puede ver si estás triste. Y cuando te levantás de esa depresión, cuando volvés a abrir la ventana de tu cuarto y salís a correr al Sol, siempre vas a recordar esa sensación, esa seducción siempre se encuentra en la mirilla del ojo, amenazando con volverte a sus manos, alejandote de la simple e intoxicante felicidad cotidiana.

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Así se siente leer Oyasumi Punpun. Éstos momentos de efímera belleza están representados de forma bellísima en el manga, y ponen en contraste con los horribles pasajes en la vida de Punpun, incluso en sus encuentros con Dios, y ese tratamiento de la espiritualidad, que se yuxtaponen de forma casi caricaturesca. Claramente, es la mano de un mangaka excepcionalmente virtuoso. Éstos momentos cuasi etéreos, se meten dentro de nuestro torrente sanguíneo y fluyen como si fueran parte nuestro, mientras Punpun pasa toda su vida bamboleando en el hastío cotidiano, y cayendo en la depresión para encontrar esos momentos de absoluta belleza.

Hay un momento en el manga, cuando la familia se muda, que el padre de Punpun dice “Siempre pensé que tener mi propia casa era mi meta en la vida. Parece ser que es sólo un checkpoint”. De alguna forma, todo el libro está ligado a ésta idea. Si lo pensás con detenimiento, cuando pensás que la felicidad va a durar, o que una relación no se va a ir al tacho; Asano se toma el tiempo de demostrarte qggoodnight_punpun_v011_p208-209ue nada es seguro, que nada es sagrado, nada es puro, pero simultáneamente nada es insignificante. Y a pesar de todo el dolor retratado en Oyasumi Punpun, una frase resuena siempre “Te amo más de lo que puedo soportar.”

Buenas noches, Punpun.

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